Saberes sobre las abejas

Abeja sobre amento de sauce. Sergio González Ahedo
Abeja sobre amento de sauce. Sergio González Ahedo.

En tiempos pasados en que numerosos caseríos contaban con colmenas las abejas eran enormemente respetadas. Se las tenía en gran consideración, porque producían miel y cera que eran muy estimadas.

En el vizcaino Valle de Carranza entre los aficionados de más edad se decía que antaño el miramiento era tal que a quien acababa con un enjambre se le amputaba un brazo. Quedan vestigios de ello entre ancianos, porque jamás se les pasa por la cabeza la idea de que se puedan matar abejas. Semejante creencia se consignó asimismo en algunos pueblos alaveses, donde se decía que antiguamente a quien cataba o robaba una colmena le cortaban el brazo derecho.

Se ha constatado un hecho bastante generalizado de que el apicultor, a pesar de que trabaje desprotegido, no suele recibir picotazos. Se ha dado como razón que las abejas llegan a conocer al propietario y por ello no le atacan. El cuidador normalmente no emplea careta salvo cuando llega el momento de catar la miel. Hay quienes señalan que habla con ellas, por lo que llegan a reconocer su voz y, en consecuencia, no le consideran un intruso. Otros dicen que estas circunstancias no se dan con carácter general sino que solo ocurren con determinados dueños de colmenas.

En relación con las picaduras, una vez sufrida una hay que proceder a extraer el aguijón si es que ha quedado clavado en la piel. En el Valle de Carranza, en tiempos pasados, una vez realizada esa primera operación, para calmar el dolor y prevenir la hinchazón se aplicaba arcilla o barro húmedo sobre la zona afectada. Transcurrido un rato se lavaba y untaba con aceite. Igualmente se recomendaba frotar la zona con tres hojas o hierbas, con la única condición de que fueran distintas. De igual forma, aplicando humo se calmaba la molestia y en tiempos más recientes recomiendan empapar la piel con amoniaco.

Colmenar en el Valle de Carranza (Bizkaia). Miguel Sabino Díaz
Antiguo colmenar en el Valle de Carranza (Bizkaia). Miguel Sabino Díaz.

En este mismo valle vizcaino, popularmente y por la experiencia acumulada a lo largo de los años, distinguen las abejas por dos rasgos: su agresividad y su capacidad de producción melífera. En el primer grupo diferencian a su vez las que llaman ‘nobles’, que tienen un comportamiento pacífico, de las ‘fieras’ o muy belicosas. También se asocia la agresividad con la capacidad productora y, así, se afirma que cuanto más combativa es una colmena, más miel produce.

Segundo Oar-Arteta – Etniker Bizkaia – Grupos Etniker Euskalerria

Para más información véase el tomo dedicado a Ganadería y Pastoreo del Atlas Etnográfico de Vasconia.


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