El Sol, la Luna y la Tierra

Ocaso en el Valle de Carranza (Bizkaia), 2006. Luis Manuel Peña
Ocaso en el Valle de Carranza (Bizkaia), 2006. Luis Manuel Peña. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Se dice que en un tiempo el Sol y la Luna fueron marido y mujer. Cierto anochecer de Luna nueva el Sol, retirándose al ocaso, dijo con soberbia:

—La Tierra está cada vez más hermosa.

—Sí, ya me he dado cuenta —replicó la Luna.

—Pues toda esa lozanía se debe a mi luz y a mi calor —afirmó el Sol.

—Pero, ¿y el rocío que le procuro yo cada noche? ¿Acaso no cuenta?

Al oír aquellas palabras, el Sol se enojó mucho. Cogió entonces una brazada de tizones incandescentes de su interior y se los arrojó a la Luna, abrasándole la cara desde la frente hasta el mentón, causándole quemaduras que hoy en día todavía podemos apreciar en noches de Luna llena.

Luna llena en Aia (Gipuzkoa), 2014. Karlota Arginberri
Luna llena en Aia (Gipuzkoa), 2014. Karlota Arginberri. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

La Luna echó a correr despavorida para que el Sol no la alcanzara, pues temía que volviera a lastimarla. El Sol, furibundo, salió tras ella como alma que lleva el diablo.

La persiguió durante la Luna nueva, el cuarto creciente, la Luna llena y el cuarto menguante. Nunca la Luna padeció tal jadeo y estrépito. Así, se dijo a sí misma:

—Ese malvado Sol me va a dar alcance en un salto, pero no conseguirá salirse con la suya.

El Sol corrió tras ella a toda velocidad y, pasados veintiocho días de incesante persecución, cuando estaba a punto de alcanzarla, la Luna se ocultó. El Sol, entonces, le cogió la delantera a toda prisa, mas con el paso de los días seguía viéndola delante. Sorprendido, pensó para sus adentros:

—Pero, ¿dónde se ha escondido esa mujer?

El Sol no podía dar marcha atrás, de modo que insistió en su empeño por alcanzarla. Lo intentó con todo denuedo, tratando de ser más veloz que el rayo, empero necesitó otros veintiocho días para acercarse. Y la Luna volvió a desaparecer, escondiéndose quién sabe dónde.

Aún siguen el Sol y la Luna el uno detrás de la otra, él calentando durante el día, ella procurándonos rocío de noche.

Juan Manuel Etxebarria – Doctor en Filología Vasca

Para más información puede consultarse la obra del mismo autor Gorbeia inguruko etno-ipuin eta esaundak. Bilbao, 1995.

Texto en euskera.

El relato de boca del autor puede escucharse en: https://labur.eus/iretargiaeguzkiamundua.


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