Latas y latones

Lata en el barrio de Bernales (Carranza), 2008. Miguel Sabino Díaz.

En épocas pasadas, en el Valle de Carranza (Bizkaia), el cerramiento de terrenos se hacía en unos casos con muros de piedra seca, en otros con seto vivo, tal como se recoge en el Reglamento para la roturación y legitimación de los comunales del Valle, aprobado por el Ayuntamiento en sesión del día 27 de mayo de 1910: “Los terrenos que se roturen conforme a las prescripciones de este Reglamento deberán cerrarse, por fuerza, con pared de 1.50 metros de altura o de cárcaba y seto vivo con la de 1.75 metros…”.

Tipos de cerramiento que con el paso del tiempo se han ido abandonando, sustituidos por el uso generalizado de las estacas de madera y el alambre de espino. El acceso a la propiedad cercada se realizaba, y aún se sigue haciendo en muchos casos, a través de las latas, conocidas también como portillos y barreras.

Lata en La Calera del Prado (Carranza), 2008. Miguel Sabino Díaz.

En las antiguas Ordenanzas Municipales, que entraron en vigor el primer día de agosto del año 1885, en la Sección Primera, dedicada a la agricultura, se recoge acerca de este tipo de construcciones:

“Las latas se compondrán de dos pies derechos o pisones de seis pulgadas de grueso en cuadro, con seis agujeros cada pisón, fijos el de la izquierda y de escape el de la derecha; de seis latones de 5 pulgadas de ancho por 2 de grueso cada uno, puestos y colocados, de modo que las distancias o huecos que queden de latón a latón no pasen de cuatro dedos; la altura de la lata será de 6 pies desde el suelo hasta el latón superior, inclusive”.

Vista del Valle de Carranza desde una lata en Bernales, 2017. Miguel Sabino Díaz.

A lo largo y ancho del Valle son numerosas las latas que hoy en día se pueden ver como acceso a los prados. Construidas en tiempos pasados, generalmente con madera de castaño, los pisones vienen a tener entre 1.30 y 1.40 m de altura, a una distancia entre ellos de 2.6 a 3.5 m. Tienen un grosor de 9 a 10 cm y disponen de cuatro o cinco agujeros que pasan de lado a lado. En ellos se introducen horizontalmente los latones —conocidos también como barrerones—, con los que se cierra la lata para impedir el acceso del ganado a los prados.

En la zona sur del Valle —concejo de La Calera del Prado— en uno de los pisones, en lugar de los tradicionales agujeros, lleva habitualmente labrados unos rebajos con forma de L.

Miguel Sabino Díaz – Etniker Bizkaia – Grupos Etniker Euskalerria

Para más información pueden consultarse los tomos dedicados a Ganadería y Pastoreo, Agricultura y Casa y Familia del Atlas Etnográfico de Vasconia.

 


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