Baños en el solsticio de verano

Fuente junto a la ermita de San Juan de Momoitio en Garai (Bizkaia). José Ignacio García Muñoz. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Al día de san Juan, Doniane en euskera, que se celebra el 24 de junio van unidos creencias y ritos populares que en muchos casos son reminiscencias de antiguas fiestas y cultos solsticiales.

Aparte de las fogatas que todavía se siguen encendiendo al atardecer de su víspera, cuando nuestra sociedad vivía más en contacto con la naturaleza, otros elementos de ella como el agua de las fuentes y ríos, el rocío de la mañana, los árboles, las hierbas y las flores adquirían ese día un nuevo vigor saludable.

Estas creencias y ritos vienen de antiguo y estaban muy extendidos.

Ya en el siglo IV san Agustín (353-420) siendo obispo de Hipona, ciudad asentada en la costa mediterránea de Numidia en la África romana, recriminaba a los cristianos el que el día de san Juan, en junio, hubieran seguido la práctica pagana de bañarse ritualmente en el mar (Sermo 196, 4). Aunque san Agustín no era hombre de escandalizarse por una vieja costumbre, no quería que sus cristianos atribuyesen a este rito un valor santificador como al baño que habían recibido en el bautismo.

Ermita de San Juan de Momoitio. José Ignacio García Muñoz. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Pero cuando la cultura cristiana se asentó plenamente en occidente, muchas viejas creencias persistieron, si bien estaban subordinadas a la fe cristiana. Así, muchas de las ermitas de nuestro entorno dedicadas a san Juan Bautista se encuentran ubicadas en las proximidades de fuentes y a ellas acuden al amanecer de ese día a beber de su agua.

Más general fue en tiempos, al decir de Barandiaran, la costumbre de bañarse en el río o de pasear descalzo o desnudo en los herbazales o trigales cargados de rocío. Esta práctica se basaba en la creencia de que en la mañana de san Juan, antes de que saliera el sol, las aguas son benditas y pueden curar enfermedades cutáneas como el herpes o la sarna.

Por lo que respecta a nuestro país, esta costumbre ha estado extendida por todas las regiones del territorio: Valle de Carranza, Valle de Arratia, Duranguesado, Goierri guipuzcoano, Valle de Aezkoa, Valle de Salazar, así como en el País Vasco continental: Azkaine, Uhartehiri y Liginaga.

Ander Manterola – Etniker Bizkaia – Director del Atlas Etnográfico de Vasconia

Para más información puede consultarse el tomo dedicado a Medicina Popular del Atlas Etnográfico de Vasconia.


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